Faltaba poco para terminar un partido de fútbol y un joven de 17 años sufrió un ataque cardíaco letal


Recientemente se conoció la causa que puso un repentino fin a la vida de un adolescente. El muchacho era un entusiasta por el deporte e iba camino hacia una prometedora carrera futbolística, aseguraron sus entrenadores.
La tragedia ocurrida en Reino Unido fue investigada durante más de dos años. Ahora no solo se reveló el motivo de la muerte del adolescente de 17 años, sino que también se determinó un preocupante desconocimiento sobre el uso de dispositivos médicos en el lugar del hecho.
Adam Ankers se destacó por su “gran talento”, señaló el club en su despedida. Sus sobresalientes calificaciones en la escuela lo convirtieron en un alumno avanzado. Esto era así al punto de que tenía en proceso la solicitud de una beca deportiva para trasladarse a una universidad en Estados Unidos.
Ankers era miembro del Wycombe Wanderers -un destacado club fundado en 1887 en el condado de Buckinghamshire-, de la Asociación Inglesa de Fútbol. Su categoría era la de Sub-19 en esta fundación popularmente conocida como “Chairboys”.
Corrían los últimos minutos del segundo tiempo cuando el joven gritó que “le apretaba el pecho”. En aquel partido de comienzos del 2024 Ankers pasó inmediatamente al suelo: había pedido el conocimiento ante un paro cardíaco.
A las proximidades de la cancha del colegio Henley College -que está asociado a la mencionada fundación- llegó una ambulancia lo más pronto posible. Pero fue en esa demora donde en la institución ubicada en el condado inglés de Oxfordshire no se realizó un acto elemental.
Los presentes, al no haber identificado que se trataba de una insuficiencia cardíaca, no le realizaron maniobras de RCP ni usaron un desfibrilador en los cruciales minutos antes de que llegaran los paramédicos.
Ese 31 de enero llevaron con celeridad al adolescente al Hospital Harefield, en el distrito londinense de Hillingdon. Lastimosamente falleció allí cuatro días después al sufrir daño cerebral.
La enfermedad cardíaca del aspirante a futbolista era hereditaria. Concretamente, fue una miocardiopatía arritmogénica del ventrículo derecho, la cual no había sido diagnosticada al momento de su muerte.
Ante su colapso los adultos responsables llamaron a emergencias. Desde el otro lado de la línea escucharon a Ankers hacer “ruidos de gorgoteo” y respirar débilmente. Sin embargo, el operador registró su respiración como “normal”.
Ese diagnóstico fue contrario al que dio a conocer el forense en la segunda semana de marzo del 2026. Y el no haber reconocido los signos de respiración agónica como una “característica compatible con un paro cardíaco” fue fulminante.
“Se perdió una oportunidad de brindar soporte vital básico a Adam”, sentenció Valerie Charbit, forense adjunta del Tribunal Forense del Oeste de Londres.
Al campo de juego donde empezó la tragedia incluso se llevó un desfibrilador. Pero no se lo usó ante la confusión entre los presentes sobre “si se podía usar de manera segura en un adolescente”, informó el medio británico BBC.
A partir de este caso las autoridades judiciales le pidieron a la Asociación de Fútbol que hiciera obligatorio el entrenamiento para este tipo de urgencias en “al menos una persona” en el campo de fútbol, particularmente entrenadores y árbitros.
Fuente: www.clarin.com



